Sana tus heridas

Quizás aún no te das cuenta que traes unas heridas, pero no te angusties porque realmente no es tan sencillo reconocerlas.

Todos absolutamente todos vinimos aquí a sanar, esa es justamente la misión, el propósito de nuestra existencia. Y si estamos aquí para sanar se nos dan heridas, y aunque no es una palabra agradable es importante reconocerla e integrarla. Todo genera heridas, incluso desde el momento del parto, venimos a este mundo por una herida que causa dolor a nuestra madre. Nos genera una herida inmensa el llegar a este lugar después de estar calientitos en una barriguita, de tener todo fácil, los alimentos, calor y hogar, y debemos asumir esta obligación de salir a un mundo lleno de luces, ruido, contaminación, emociones y responsabilidades. Esto genera heridas. Luego nos encontramos bajo la custodia de unos padres que a su vez cargan sus propias heridas, de nuestros abuelos, de familiares y de todas las personas que nos dan su propia información sobre la vida, que está generando comportamientos, sentimientos, pensamientos y emociones condicionadas por esas experiencias que no tienen que ver con nosotros, así que además cargamos sus heridas. Por lo tanto, nuestra vida transcurre experimentando, equivocándonos, aprendiendo pero siempre a través de las heridas.

En la infancia las heridas se integran en la mente subconsciente, y allí permanecen. El niño o niña no puede sanarlo porque no tiene la capacidad emocional para hacerlo, por lo tanto, carga las heridas durante muchos años hasta que como adulto decide sanarlas, ya sea que despierte, que madure o que algo le suceda tan fuerte como para buscar respuestas, cambio, mejoría y resultados. Algo sucede o se presenta un patrón que lleva al adulto a cuestionarse y reflexionar, y es desde allí consciente o inconscientemente que comienza a producirse la sanación, pero si es en forma consciente se hace más real y más acertada. Por el contrario, si es inconsciente tarda muchos años más y quizás no se haga de la forma correcta o no produzca los cambios que se desean. Pero de alguna u otra forma tenemos que hacer procesos de sanación permanentemente.

Estamos en un programa de equilibrio y polaridad, si existe el blanco existe el negro, y lo mismo pasa con la luz y la oscuridad. En este sentido, si tenemos heridas tenemos la tarea y la posibilidad de sanarlas, pero durante la experiencia terrenal se nos dan alternativas, podemos elegir que se haga más rápido o más lento, en esta vida o en la siguiente, de una forma o de cualquier otra, pero no hay forma de evolucionar si no logramos descubrir la manera (o el acertijo) que es justamente aprender a sanar, aprender el significado de la existencia humana, aprender a conectarse, aprender cómo se logra encontrar la plenitud y la felicidad, aprender a vivir desde el amor, por lo tanto, sea como sea, debemos corregir lo que se creó como una situación desde el dolor o el ego. Puedes leer el artículo ¿Para qué sanar? en donde profundizo en este aspecto.

Una vez reconoces tu humanidad, una vez comprendes quién eres y para qué estás aquí, el siguiente paso es reconocer cuáles son esas heridas y desde allí lograr encontrar la forma de sanarlas, y si es necesario (y totalmente mi recomendación porque así lo hice yo para mis propias heridas) busca ayuda profesional, ya que muchas veces no logramos comprender qué fue exactamente lo que pasó, no es fácil básicamente por el miedo, el miedo que es el mismo ego no nos permitirá ver más allá de lo que tenemos que ver, la información está allí, hay mucha claridad en realidad pero somos nosotros los que estamos ciegos, y esto tiene que ver justamente con el Chakra 6, el famoso Tercer Ojo, precisamente lo que nos indica este tercer ojo es que no vemos, vemos con los ojos humanos pero no vemos con los ojos del amor, los ojos del alma, los ojos de Dios, y ésta es la razón por la que por más que lo intentemos no logramos encontrar la verdad. Nuestra verdad es subjetiva y es la que nos conviene, o le conviene al ego. Por esto, una persona externa que además sea profesional en estos temas te ayudará y guiará paso a paso para que puedas expandir ese tercer ojo y ver esa verdad pero, la verdad real, porque sólo así podrás sanar.

Desde mi experiencia profesional y aprendizaje personal he abierto un espacio mágico que te ayudará a sanar tus heridas. Te dejo el link para toda la información aquí.

Honro y bendigo tu proceso y que el amor divino te permita ver y sanar las heridas profundas de tu existencia terrenal.

Diana Luna

2 comentarios de “Sana tus heridas

  1. Luz Elena Castañeda Montoya dice:

    Este artículo sana las heridas,aprende uno.que debemos, Perdonar y perdonarnos a nosotros ,mismo.Gracias.Gracias.Gracias🙏🙏🙏🙏🙏❤️

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