¿Propósito o misión de vida?

Muchos años atrás, en el comienzo de mi despertar espiritual empecé a sentir una inquietud muy fuerte en mi corazón para comprender cuál es mi propósito en esta vida -bueno, esta inquietud más miles y miles de preguntas bastante existenciales que me hacía porque sentía que no entendía nada, fue como activar el botón de reinicio y de necesito saber más y más- y en este proceso de mucha investigación me di cuenta que no hay información clara o bien definida sobre las diferencias entre el propósito y la misión de vida, por tal razón, aquí te dejo los resultados de muchos años de estudio, pero sobre todo, te dejo mi percepción personal y pensamientos sobre este tema que es trascendental si estás viviendo tu despertar de consciencia, creo que es lo más importante que debe definir cada ser humano porque sin entenderlo con claridad no se pueden dar los pasos hacia el camino de la felicidad personal.

Como ya lo he dicho en algunas conferencias -puedes acceder a algunas aquí– hemos venido a esta experiencia terrenal para aprender y para vivir desde el amor, para ser amor pero aprendiendo qué es el amor, y cómo amar. Y este justamente es el trabajo más difícil así no lo parezca, quizás podamos decir «amar es tan fácil y sencillo» pero si tenemos raíces en el miedo, vivimos desde la preocupación, la culpa, la ira, el dolor y cualquier otra emoción que no sea positiva aún no estamos viviendo desde el amor. Esa es la tarea principal y es la misma para todos, todos tenemos que vivir en el amor por igual, y cuando logramos vivir en el amor es cuando realmente logramos ser felices porque accedemos a algo llamado la gracia Divina; tú puedes decir que eres feliz, pero la felicidad únicamente la establece el amor completo, absoluto e incondicional por ti mismo y por los demás. Esto incluye respetar los derechos de todos los seres vivos, ponerte en los zapatos del otro, llenarte de compasión y perdonar. No importa las circunstancias externas, si vives en el amor te sientes completamente agradecido, enfocado y feliz. Cuando logras ser feliz viviendo en la plenitud del amor entonces cumpliste con el propósito que para mí es el propósito del alma. Este propósito es el objetivo final de tu vida, y para mi es mucho más interior, está muy adentro, en los registros Akashicos porque es más etéreo. Y es tu misión la que te ayudará a llegar a ese objetivo del alma.

Cada uno de nosotros tiene esa misión particular, especifica y especial, y está determinada por los acuerdos que ha hecho nuestra alma antes de nacer, y podemos identificarla con base en la experiencia que estemos teniendo; si tenemos conflictos con nuestros padres, esta misión tiene que ver con el perdón, si nuestros conflictos son con pareja, nuestra misión tiene que ver con la compasión, si nuestros conflictos son con el dinero, nuestra misión tiene que ver con la escasez, y así, para cada área, estos son solo ejemplos muy genéricos para que puedas comprenderlo.

Nuestra alma ya sabe qué tiene que sanar y ya sabe esta información desde antes de nacer, pero aunque ya tenga las respuestas, olvidó todo para empezar de cero y construir el aprendizaje paso a paso durante la vida. A su vez, a cada uno se le han entregado unas herramientas que son los dones y las características para poder asumir estas situaciones que nos van a enseñar lo necesario para cumplir con esa misión personal. Cuando logras identificar los aprendizajes que acordaste, además de sanar, de vivir feliz y de amar, podrás compartirlo con la humanidad, hablarás sobre el tema con propiedad y naturalidad porque ya lo comprendiste de raíz y sólo así podrás enseñarlo para ayudar a los demás en su proceso. Esa es la misión, es cómo a través de ese aprendizaje que viniste a experimentar puedes crear la manera, con consejos, con actos, con voluntariado, con un negocio, con un servicio, o como tu elijas de compartirlo con los demás, compartir es una representación del amor, recuerda que en tu propósito dar también es amar.

Según Schmeilder, «la misión de vida es lo que ya se ha aprendido, ya se sabe, y por eso lo puedes utilizar intensamente con alegría para ayudar a los demás» y esto es muy importante, sólo cuando lo interiorizas desde el amor, puedes comprender para qué te sucede cada situación, comprendes que es parte de tu proceso y no lo reprochas, solo lo experimentas y luego lo compartes desde la bondad, sin esperar recibir, sin esperar que el otro te pueda comprender y dejando que lo reciba cuando sea su momento.

En mi caso, para que puedas tener un buen ejemplo, he venido como todos a aprender a amar, he venido a sanar para aprender qué es el amor incondicional y para esto se me presentaron situaciones de mucho dolor desde la infancia, con heridas de abandono y rechazo de mis padres, aunque aclaro, no fue su culpa y no lo reprocho, así tenía que ser, fue perfecto, así se acordó para mi proceso desde antes de nacer, y los amo, las personas que más te hacen daño o te causan dolor en la vida son las almas que más más más te aman.

Con estas heridas manifesté por muchos años carencias en relaciones de pareja que me causaron demasiado sufrimiento pero que se me han puesto como espejo, o más bien que yo elegí para lograr comprender que yo soy amor y conectarme con ese amor propio, en esta búsqueda de mi misma, de reconocerme y reconectarme para vivir feliz y fue allí cuando creé mi marca Espíritu Once y toda una comunidad de experiencias a través de consultas, clases, charlas y conferencias para llegar a más y más personas con el objetivo de ayudarles justamente a reencontrarse y reconectarse en su propio proceso de amor propio para lograr la evolución y el despertar espiritual. Yo tuve que conocerme primero, yo tuve que amarme, y empoderarme reconociendo mi proceso de sanación aquí para poderlo compartir después. Reconocerme, amarme y empoderarme con la ayuda de herramientas holísticas como Yoga y Meditación, astrología y numerología, y en esta última,  la fecha de nacimiento es clave, porque te dará las instrucciones o pautas para entender cuál es esa misión. Si mi fecha da como número final un 9, entonces esa misión es justamente aprender a dar desde la generosidad, haciendo voluntariado, ayudar y entregar lo que más pueda y expandir el mensaje de amor en la humanidad sin dejar de darme tiempo, atención y amor a mí, porque el reto para el 9 es que da y da, y se preocupa y sufre por el dolor del Universo entero, pero se abandona, se olvida de sí mismo, no se ama, y cuando yo logré equilibrarme a través de esta información, trabajando en mí, pude sentirme realmente feliz. Encuentra la información de la misión para cada número aquí.

Conócete, investiga,  explora cuáles son las herramientas que te vibran a ti en tu corazón, pero comienza ahora, apóyate y ayúdate con prácticas que te conecten con tu alma y con lo que eres para que puedas cumplir con ese propósito y misión de vida tan lindos que se te han encomendado y que quizás están allí pendientes por salir.

Esta meditación será precisamente una práctica que te ayudará hoy mismo a comprender cuál es tu misión, no lo dejes para después, permítete recibir estas instrucciones ahora.

Con mucho amor.

Diana Luna

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