No pude ser modelo

No pude ser modelo pero pude ser muchas otras cosas increíbles, la principal, ser una excelente persona y mujer, y debo dejar super claro que no pretendo disminuir una profesión tan respetable y valiosa como todas las demás y tampoco a las personas que la realizan o que han decidido que eso es lo que quieren hacer durante su vida, porque finalmente todo lo que hacemos es una decisión de vida muy personal, cada quien tiene elecciones, gustos, preferencias y aptitudes para algo, cada uno trae algo dentro de sí mismo que le permite tomar esas decisiones, y todo es respetable, todo es aceptable y todo es válido; aquí me voy a referir al contexto que implica este término porque marcó para mi un hecho trascendental en mi proceso de despertar espiritual.

Voy a enfocar esta explicación del término modelo mucho más hacia el género femenino ya que ha sido durante las últimas décadas que se ha inclinado más fuertemente hacia el género masculino y se ha vuelto una tendencia natural y normal en ambos sexos, pero en la época en que la viví, era mucho más practicado por las mujeres, por esto ser modelo o reina era algo aspiracional creado por la sociedad, crecimos pensando que eso era lo que deberíamos ser, que estaba bien serlo, que no todas podían llegar a serlo y que era la fantasía o el cuento de hadas que nos haría felices siendo perfectas y observadas.

¿Porque ser modelo es algo aspiracional? Todo lo que creemos es consecuencia de lo que vemos, escuchamos y aprendemos, y la publicidad nos muestra cómo una persona se mide por su perfección física, la que supuestamente es para la sociedad pero que en la vida real no es porque la perfección está en cada uno tal como es, tal cual, no puede ser diferente, no puede ser peor o mejor, somos como somos y eso nos hace bellos, hermosos, divinos, realmente perfectos. Pero se ha creado esta falsa belleza que se estima se debe mostrar para poder pertenecer. ¡Ah! ¿qué tal esto tan fuerte?

Tienes que ser lindo, rico, completo o sociable para poder pertenecer. De esto se desprende entonces lo que podemos catalogar como frustración: ¡es imposible para mi! no tengo dinero, no tengo belleza, soy fea, me cuesta relacionarme o socializar, estoy incapacitado para eso, no puedo hacerlo, etc, etc, etc. Estamos ocultos para la sociedad.

Yo, desde mi proceso personal, crecimiento y amor propio he llegado a verme en mi gran perfección desde el amor divino, pero alguna vez me sentí así. No siendo muy alta tenía clarísimo que no podría aspirar a ser modelo o reina. En mi familia alguien muy cercana fue incentivada para prepararse como modelo, se le dio todo, las clases de pasarela, la ropa que necesitaba, y además era delgada, tenía halagos y palabras motivadoras; exaltación permanente. Y yo me sentía realmente mal, mal, muy mal, fue un período entre mis 22 y 28 años aproximadamente. Hoy a mis 40, viéndome tan diferente, comprendiendo la vida desde otra visión, siendo publicista (casualmente) y con muchos años de experiencia laboral en este campo (lo que lo hace más interesante aún) y con muchos muchos años de un proceso espiritual, estudiando, evolucionando, sanando y ayudando a sanar a otros, hoy, sonrío, feliz, demasiado feliz, de haberme liberado de este pensamiento y viviendo con una perspectiva completamente diferente sobre esto.

La palabra modelo se refiere a una herramienta de muestra, a un elemento de venta. Veo tan difícil pasar horas exhibiendo, quietos, posando, sin sentarse… aparentando. Creo que es admirable decidir hacerlo, también es admirable porque pueden generarse posibles sufrimientos provenientes de la competencia, que alguien pueda hacerlo mejor, que se vea mejor o no poder tener lo que otros si tienen, que a lo mejor ya lo traen de nacimiento. Eso sería entonces también frustrante, así que cada uno tiene que vivir desde su propio universo con aquello que le causa felicidad o infelicidad a su manera.

Creo que esta es una profesión bastante difícil de ejercer, porque lo que está adentro no es visible y en este caso no hace falta para tener éxito. Pero para mi, lo que tenemos en nuestra mente y en nuestro corazón es lo que somos y es lo que nos hace hermosos, exitosos y perfectos, y es desde allí desde donde debemos lucirnos en la pasarela de la vida. Recordemos que nuestro cuerpo físico es un vehículo para transitar, que los años pasan y se evidencia en la piel, está a la luz de todos, así que independientemente de lo que hagamos, de nuestra profesión, de nuestro trabajo, de lo que tengamos que hacer,  no olvidemos lo que somos en el corazón, lo que traemos en nuestra esencia, lo que tenemos para dar que es inmenso y la misión que traemos que siempre será servir a otros y a nosotros mismos desde el amor divino. Sin importar lo que otros digan actúa basado en tu intuición, no copies lo que ves en televisión, no pretendas tener todo lo que te venden; disfruta de la vida desde la más grande sencillez, disfruta de tu existencia aceptándote tal cual cómo eres y realiza tu mayor esfuerzo para hacer felices a los demás, desde lo que elijas hacer en la vida cuida tu corazón y busca crecer, nutrirte, estudiar, meditar, orar, y todo lo necesario para ser mejor.

¿Crees que en esta época esto sigue siendo igual? ¿Te pasó algo similar? Compárteme tus comentarios, me encantaría leer tu historia al respecto.

Con mucho cariño especialmente para quienes se dediquen a estas profesiones, que como dije valen igual que cualquier otra, que merecen un gran respeto y sobre todo nuestra mayor admiración, también quiero mencionar que justo este artículo coincide con la elección de la última Miss Universo, creo que la humanidad está abriendo su consciencia, estamos dando saltos increíbles hacia el despertar espiritual.

Diana C.

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