Las 11 Leyes de Frecuencia Superior

1- Ley de frecuencia y vibración
Somos fuentes de energía en constante vibración y en una determinada frecuencia. Todo en el universo está vibrando a una determinada frecuencia y, dependiendo de ésta, será más o menos densa su materia.
Nuestro planeta es de por sí un orbe de baja densidad, por ello, somos seres físicos. Nuestras emociones influirán en nuestra vibración siendo el miedo la frecuencia más baja y el amor la más alta.
Todas las bajas vibraciones están relacionadas con sentimientos y pensamientos negativos. Ellos harán que bajes tu frecuencia y, en consecuencia, tu universo se amolde a este estado. Si, por el contrario, tus emociones son positivas eres alegre, amable y empático elevarás tu frecuencia y vibración.
Las frecuencias están divididas en grados de densidad. Cuanto más elevada es la frecuencia vibracional, menos denso será el cuerpo físico (esto se suele confundir con dimensiones).
Los distintos estados de densidad física están limitados por nuestra capacidad de emitir vibraciones positivas siendo la más elevada el contacto directo con la fuente o Dios.

2- Ley de milagros
Los milagros son la consecuencia de una existencia correcta. Hay unas pequeñas señales que permanentemente te indican que estás en el camino correcto y la consecución es tu propia divinidad. Nada es casualidad sino la causa de tu propio crecimiento espiritual. Mantente atento y lee las señales. Éstas están ahí para comunicarte que lo estás haciendo de forma correcta. Esas corazonadas y esas coincidencias serán la pauta. Según vayas viviendo en el amor incondicional y utilizando el perdón de forma sincera, tu karma se verá aliviado y los milagros se irán materializando.

3- Ley de sanación
Somos nuestros propios sanadores. Los pensamientos y los sentimientos negativos provocarán tu enfermedad. Transmútalos y logra tu propia sanación. Enquistar tus sentimientos oscurecerá el Ser de luz que eres. Somos energía y esa energía es luz (la suma de todos los espectros), sonido (vibración) y color (cada color está asociado a una emoción).
Variar cualquiera de estos factores o potenciar unos sobre otros nos provocarán enfermedad y sólo equilibrándonos sanaremos.

4- Ley de purificación
Somos seres puros en esencia. La negatividad y los malos sentimientos empañan y ensombrecen este estado. Purificarnos pasa por limpiarnos de toda esa herrumbre negativa que vamos acumulando con la sucesión de experiencias y dramas que inundan nuestras vidas. Purifica no solo tu cuerpo y tu mente también purifica tu entorno. Evita las influencias negativas que emiten aquellos que están en tu entorno o los que te llegan a través de distintos medios. Todo ello irá dejando un peso en tu inconsciente que, finalmente, se reflejará en tu vida.

5- Ley de gratitud
Sé agradecido. Cuando la abundancia y el éxito lleguen a ti, evita que te transforme. Da las gracias por lo que recibes y permite que esa energía siga su camino. Permitir que todo fluya de manera adecuada y agradecer todo lo que llega a nuestras vidas porque, sea para bien o para mal, deberás sacar una enseñanza de esa experiencia. Luego, sé agradecido con todo aquello que te toca. No eres lo que tienes sino lo que necesitas para tu crecimiento.

6- Ley de perspectiva
Nuestra perspectiva tendrá la capacidad de nuestro entorno. El ejemplo más claro es el tiempo. Según nuestro estado de ánimo y nuestra perspectiva éste transcurrirá más lento o más rápido. Si estamos en una situación de hastío, los minutos nos parecerán horas y, si estamos cómodos y alegres, las horas parecerán minutos. Incluso, en situaciones de estrés extremo o pánico, el tiempo parecerá congelarse. Todo ésto es sólo un punto de vista. Lo bonito o feo, lo bueno y lo malo no existen es sólo nuestra perspectiva la que otorga las etiquetas a las cosas. Todo será según lo que tu propio punto de vista cree que es.

7- Ley de bendiciones 
Con nuestra bendición emitimos nuestra energía positiva hacia aquéllos que nos necesitan. No precisamos un ritual o una oración concreta. Sólo nuestra presencia, nuestro apoyo y enfocar nuestros pensamientos positivos hacia esa persona que nos necesita. Bendecimos con nuestro amor incondicional a aquellos que nos piden ayuda y les otorgamos la posibilidad de transformarse con esa energía emanada de nosotros.

8- Ley de decreto 
El poder del verbo. Todo aquello que decretamos queda concretado. Debemos cuidar lo que decimos ya que el Universo hará lo posible por traérnoslo. Él no conoce la ironía ni el doble sentido así que mucho cuidado con lo que decimos. Al decretar firmamos un contrato con el Universo. El verbo es vibración y todo en el Universo vibra. Esa vibración es recibida y reflejada en tu mundo. Decretar es la plegaria más rápida y directa. Su consecuencia es a veces casi instantánea y no serán pocas las veces que dirás “si antes hablo antes sucede” en realidad eso es así porque lo has pedido.

9- Ley de Fe
La fe se atribuye erróneamente al fervor religioso. La fe es un sentimiento puro emitido desde nuestro corazón y una firmeza en algo que sabes desde lo más profundo que es así. La fe en su pureza trasciende cualquier otro sentimiento. No es posesiva y se emite de forma universal, en plena comunicación con el cosmos. La fe en uno mismo es la pieza fundamental de todo éxito. La confianza ciega en tu capacidad y tu talento convierten la fe en un aliado poderoso luchando a nuestro favor.

10- Ley de gracia
Es la consecución del alivio kármico. Una vez que hemos evolucionado lo suficiente espiritualmente, la gracia llega a nosotros y los elementos insólitos y milagrosos se sucederán en tu entorno para celebrar tu graduación existencial. Te has convertido en tu propio maestro. El conocimiento y la sabiduría te son otorgados y la misericordia obra a través de tus actos. Has entendido el juego y juegas de forma consciente.

11- La ley del Uno 
Todos somos uno. No puedes aplicar ninguna de las leyes anteriores sin entender que todos sin exclusión tenemos un mismo origen y manamos de la misma fuente. Somos una misma cosa y partimos de una misma conciencia. Dios es todo y todos somos Dios. Es la máxima que deberás aplicar. Deberás entender que no fuimos creados por Él sino que formamos parte y vivimos en Él. Dios no es algo externo a nosotros ni se encuentra en un templo. Todo es Dios, por lo tanto, allí donde estés estarás con él. Somos parte del Universo y es por eso que somos gobernados por leyes como el resto de todas las cosas: como es arriba es abajo.

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