La soledad y yo

¡Uff! Este era uno de los temas que tenía pendiente en mi vida para sanar, por esto quería escribir para contarlo y sacarlo pero me había costado mucho hacerlo, bueno, llegó el día.

La soledad ha sido bastante recurrente en mi vida ya que he tenido que caminar sola desde muy pequeña y puedo suponer que me estás imaginando sola caminando por las calles, chiquita, indefensa y tratando de sobrevivir a la vida, pero lo más interesante de esta palabra es que no tenemos que estar solos a nivel físico para estar en soledad. La soledad para mi es un estado, es una sensación, es un sentimiento. En mi caso la soledad simboliza también periodos, porque tengo en mi mente fases de mi vida muy marcadas por la soledad, otras no. Aún más interesante es, que cuando nos sentimos en soledad sabemos que nos tenemos a nosotros mismos, que estamos con nosotros mismos, que contamos con nosotros mismos, porque nos expresamos a nosotros mismos lo triste (o lo felices) que nos sentimos en la soledad, lo que quiere decir al final que nunca estamos solos, porque si tenemos con quien quejarnos, con quien compartir y expresarnos pues somos nuestra mejor compañía y que alegría que seamos nuestra única y más importante compañía; y qué sorprendente descubrir que la soledad no existe, sabemos que estamos ahí para nosotros mismos, desde que nacemos nos pertenecemos a nosotros y dentro de cada uno de nosotros habita la divinidad, lo que además nos dice que tenemos a Dios en nuestro corazón, que también nos acompaña y nos guía.

Me encanta este tema y me encanta compartirlo porque he tenido que vivir en soledad por muchos años y sé que todos hemos tenido que vivirlo en algún momento de la vida; siempre sentía que esto era como mi Karma, que era algo que yo tenía que experimentar y tenía que sanar, y por mucho tiempo luchaba contra eso, me resistía y hasta sufría porque no lo aceptaba, cada minuto sentía que no quería estar sola, me negaba, no me gustaba porque quería compartir con otros, sentir afecto, tener atención y ser importante para los demás. Yo quería una familia, quería una pareja, porque eran cosas que no tenía y creía que era lo que me iba a dar la felicidad que tanto buscaba. Pero lo que no sabía era que estaba desperdiciando la posibilidad de conocerme a mí misma, era el tiempo que me estaban otorgando para hacerlo, era un regalo, porque era ese justamente el aprendizaje que necesitaba, es decir, sí tenía algo que sanar y sólo cuando lo hice llegó mi compañero de vida. Ese tiempo de soledad fue el periodo más importante y hermoso de mi vida, porque pude reencontrarme y reconocerme, pude sentir el amor más grande hacia mí misma. Sólo ahí, me sentí feliz, sin nadie, sin necesitar nada, sólo ahí pude comprender, soltar, perdonar y vivir en libertad. Ahí disfrutaba demasiado de esa soledad, ahí llegó lo que tanto pedí.

Tenemos las herramientas dentro de nosotros para crear nuestra realidad, tenemos todo el poder y la capacidad de cumplir nuestros sueños, de sanarnos y de ser felices, pero debemos comprender qué nos está mostrando cada suceso, aceptar, soltar, amar y avanzar, con paciencia, con compasión y comprensión, deseando con el alma y pidiendo con devoción, porque siempre la tormenta pasa.

Diana Cardona

 

2 comentarios de “La soledad y yo

  1. Alejandra Coronado dice:

    Me encanta leerte porque siempre me identifico, ahora disfruto de la soledad, porque tengo mi compañía, antes hasta tenia miedo estar sola en casa, sentía miedo, pero hace algunos años que decidí que antes de que todo estoy yo y que siempre me acompaña mi Dios y mi ángel de la guarda, cuando descubrí eso, me di cuenta que cada día soy bendecida por tenerme y quererme como lo hago.
    Gracias por compartir tus experiencias, eres maravillosa. un abrazo.

    • Diana Cardona dice:

      Hola Alejandra, muchísimas gracias por tu mensaje, te lo agradezco mucho de verdad. Antes que nada, te pido por favor que vueltas a leer el artículo, quiero compartirte esto que me pasó hoy, imagínate que escribí todo el artículo directamente en la página y me encantó, no te imaginas, quedó perfecto, jajaja y justo, al guardar se borró todo, si, increíble, busqué y busqué y no pude recuperarlo, aprendí mucho creeme, lo tomé muy tranquila y preferí dejarlo como estaba, despejar mi mente, olvidarme de todo porque tenía mucha información en mi cabeza, estaba muy confundida y no podía volver a empezar. Pasó el día y lo volví a hacer, luego leí tu mensaje, el cual me da mucha felicidad porque aunque no estaba completo ni como quería me dices palabras realmente divinas. ¡Eres maravillosa tu! Cuando lo vuelvas a leer vas a ver lo parecido que pensamos y me alegra mucho por ti, tu proceso y que ahora estés feliz. Un abrazo grande!!

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