El agradecimiento es un estado, un sentimiento, una emoción, no se trata de una obligación.

Dedicaremos tiempo a uno de los textos más maravillosos que jamás se ha escrito: Memorándum de Dios del libro Tu eres el milagro más grande del mundo de Og Mandino.

«…Hagamos un inventario. Primero hagamos la cuenta de tus defectos. ¿Cómo voy a pedirte que construyas una nueva vida si no cuentas con las herramientas?

¿Estás ciego? ¿Sale y se mete el sol sin que tú lo atestigües?
No. Puedes ver… y los cien millones de receptores que deposité en tus ojos te permiten gozar de la magia de una hoja, de un copo de nieve, de un estanque, una águila, un niño, una nube, una estrella, una rosa, el arco iris… y la mirada del amor. Anota un don.

¿Estás sordo? ¿Puede reír o llorar un bebé sin que te des cuenta?
No. Puedes oír… y los veinticuatro mil filamentos que puse en cada uno de tus oídos vibran con el viento de la arboleda, con las mareas que chocan contra las rocas, con la majestuosidad de una ópera, con el canto de un petirrojo, con el juego de los niños… y con la palabra te amo. Anota otro don.

¿Eres mudo? ¿Se mueven tus labios y sólo emiten saliva?
No. Puedes hablar… ninguna otra de mis criaturas puede hacerlo, y tus palabras pueden calmar al enojado, animar al abatido, estimular al cobarde, alegrar al triste, acompañar al solitario, premiar al valeroso, alentar al vencido, enseñar al ignorante… y decir te amo. Anota otro don.»

Hoy la tarea es contar tus dones. Mírate al espejo, pero también obsérvate. Llénate de felicidad por tus bendiciones y de amor por ti y por tu creación. ¡Eres el milagro más grande! Por favor no lo olvides.

En nuestro segundo día del reto daremos gracias por nuestra vida. Cierra tus ojos y piensa en lo afortunado que eres solo por estar aquí, tienes la oportunidad de vivir, de ser y de sentir. Tienes alma y estas viviendo una experiencia terrenal, estas en la tierra. Fuiste creado con un propósito, y ¡fuiste hecho con tanto amor y perfección!

Recuerda los dones del Memorándum de Dios:

«¿Es débil tu corazón? ¿Tiene que luchar y esforzarse para mantenerte con vida?
No. Tu corazón es fuerte. Pon tu mano sobre el pecho y siente su ritmo, bombeando hora tras hora, día y noche, treinta y seis millones de latidos al año, año tras año, despierto o dormido, impulsando la sangre a través de cien mil kilómetros de venas, arterias, y que
llevan… más de dos millones de litros de sangre al año. El hombre jamás fue creado como una máquina. Anota otro don.»

En cada respiración recuerda que estás aquí y que además es por una razón, pide a tus ángeles que te ayuden a manifestar tu misión y encárgate de vivir cada instante lleno de emociones de agradecimiento solo por existir.

¿Cómo estas utilizando tu cuerpo? Físicamente fuiste creado a la perfección y tienes todas las herramientas para realizar lo que te propongas.

«Te puedes mover. No eres un árbol condenado a una pequeña porción de tierra, mientras el mundo y el viento abusan de ti. Puedes pasear, correr, bailar, y trabajar, ya que dentro de tu ser he diseñado quinientos músculos, doscientos huesos y siete mil nervios que están sincronizados para obedecerte. Anota otro don.»
Memorándum de Dios.

Tienes la posibilidad de moverte así que aprovecha esta bendición utilizando tu cuerpo para disfrutar de todos los regalos que el universo te ha dado, sal a correr, realiza algún deporte, estira. También es importante que puedas darle atención, cuídalo y nútrelo. Pemítete descansar. Tu cuerpo físico es el vehículo sobre este plano para realizar la misión que se te ha asignado, lo necesitas lleno de energía. Eres afortunado por estar aquí. ¡No lo olvides!

Todo en este plano es energía. Al dinero por ejemplo, le hemos dado el significado según lo que hemos aprendido durante nuestra vida.
El dinero puede ser un símbolo de trabajo duro, de disciplina, también de riqueza o de pobreza; de problemas o satisfacciones, e incluso para muchos ha sido muy fácil de conseguir. Todo esto depende de nuestras creencias, de lo que hemos visto, de lo que nos han enseñado y de lo que hemos escuchado sobre el mismo. Y al final, es un objeto como cualquier otro.

Al agradecer por el dinero, comenzamos a programarnos internamente para que nuestras creencias, cualquiera que estas sean se transformen en energía positiva hacia el mismo; son inmensos los beneficios al llenar esta energía de emociones de abundancia, satisfacción, deseos cumplidos, posibilidades, calidad de vida, ayuda hacia otros, dar, entre muchas más.

Hoy te invito a agradecer por tu dinero, desde donde sea que venga o en cualquier forma que lo consigas, existe en tu vida. Pudiste comprar lo que deseabas, pudiste dar y recibir. El dinero también significa momentos. Ha hecho parte esencial en tu vida y te comparte la energía que tu le quieras otorgar.

Llénate de amor por cada moneda o billete que pase por tus manos, siente su poder como también su simpleza. Agradece por la posibilidad de tenerlo y de disfrutarlo. Y agradece sintiendo con tu corazón que nunca faltará y que te permita entender su verdadero valor para convertirlo en bienestar para ti y para los demás, para todos aquellos a quienes puedas ayudar.

La ley de dar y recibir.
Todo aquello que quieres recibir de la vida, amor, dinero, compañía, apoyo, primero debes darlo para poder recibirlo.

Deepak Chopra escribió en su libro Las 7 Leyes Espirituales del Éxito:
“Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar; lo que se va debe volver. En realidad, recibir es la misma cosa que dar, porque dar y recibir son diferentes aspectos del flujo de energía en el universo. Si detienes el flujo de cualquiera de los dos, interfieres con la inteligencia de la naturaleza.»

El dinero, el amor, la alegría, la bondad, etc., son todas formas de energía y para que todas ellas lleguen a tu vida, hay que dejar que estas energías fluyan tanto hacia adentro como hacia fuera. Cuando acaparas la energía, el Universo (la Vida) deja de funcionar como es debido (piensa en un río en donde el agua se estanca y los problemas que puede ocasionar).

Por eso, si quieres recibir amor de los demás, busca la forma de darle amor a los demás. Si quieres más abundancia, busca la forma de ayudar a otros a obtenerla. Si quieres apoyo, busca la forma de dar apoyo a alguien que lo necesite. Si quieres respeto, empieza a respetar más a los demás.

Cuanto más demos, más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. En realidad, todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado. Lo que no se multiplica a través del dar, no vale la pena darse y no vale la pena recibirse. Si al dar sentimos que hemos perdido algo, el regalo no ha sido dado en realidad, y entonces no generará abundancia. Cuando damos sin la verdadera emoción, no hay energía detrás de nuestro acto de dar.

Si vivimos como si la vida fuese un acto de entrega en devoción y agradecimiento, veremos como todo eso que entregamos nos hace a todos más plenos y más abundantes.

Cuando entregamos, también recibimos y mantenemos abierto el canal de la abundancia y prosperidad en el mundo. Y cuando entregamos y recibimos, estamos permitiendo que circule siempre la abundancia en nuestra vida.

Para poner en práctica la ley de dar y recibir, Deepak Chopra sugiere un simple ejercicio: vayas donde vayas debes darle algo a todas las personas con las que tengas contacto. Puede ser algo material (una flor, un dulce) o un pensamiento positivo. Pero siempre dar algo beneficioso para la otra persona. Esto pondrá en circulación esta energía y así como darás, también recibirás.

Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por lo tanto, genera abundancia. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón. Por eso, el acto de dar debe ser alegre; la actitud mental debe ser tal que se sienta alegría en el acto mismo de dar. De esa manera, la energía que hay en el acto de dar aumenta muchas veces más.
En realidad, practicar la ley del dar es muy sencillo: si deseamos alegría, demos alegría a otros; si deseamos amor, aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material, ayudemos a otros a conseguir esa riqueza. En realidad, la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean. Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida, aprendamos a desearle en silencio a todo el mundo todas las cosas buenas de la vida.

Ayer y hoy hemos hablado sobre el acto de dar y recibir. Lo que para mí es importante que podamos entender, es que al dar también estamos agradeciendo interiormente e indirectamente por lo que ya tenemos, es suficiente y lo podemos compartir, estamos conectados con la energía de la abundancia.
Al recibir también agradecemos porque tenemos la oportunidad de abrirnos a los regalos del universo cualquiera que estos sean y de quien provengan, contienen emociones de amor como también de generosidad. Si alguien más se permitió recibir lo que yo tenía para dar, puedo otorgarme el placer de recibir también, y eso, inconscientemente ya implica el más profundo agradecimiento.

Cuando no practicamos el agradecimiento, en cualquier sentido, estamos sometidos a la negación emocional, ya que no agradecer se relaciona con no querer abrirse al amor y a la abundancia, con ser inconscientemente desafiante y auto-suficiente.

El no reconocer los actos de amor y abundancia mediante el agradecimiento, supone también no reconocerse así mismo. Pocos valores son tan poderosos como reconocer a nuestros semejantes mediante la gratitud. Es una forma universal de conocimiento y de unión. De unir vínculos, de conexión de almas.

“Yo te reconozco a ti por lo que eres, por tus virtudes, por tu forma de ser, y te doy las gracias por ser parte de mi vida enriqueciéndola con tu presencia. Gracias por tus enseñanzas, gracias por existir, gracias por ser, reconozco la perfección y la divinidad que habita en ti”.

Agradecer no supone quedar en deuda con el otro, es posible sentir que queda pendiente devolver el favor. Pero si queda en nosotros esa sensación entonces no estamos practicando el agradecimiento desde el amor, si no desde el miedo, no estamos dispuestos a recibir sin tener que dar, y así mismo al dar esperaremos siempre recibir.

No olvides agradecer a esa brisa fresca que te alivia en verano, a esa buena decisión que tomaste hace poco, al sol o a la lluvia, al alimento que tienes hoy para comer pero también a quien te lo preparó, agradece a tu familia y a tus seres queridos, a tu mascota por su fidelidad, a aquel amigo que te apoyó cuando más lo necesitabas. Agradecer es un completo acto de amor.

¿Te has detenido en alguna ocasión a agradecerte algo a ti mismo?

Agradecerse así mismo no es una actitud egoísta ni descabellada. Es posible parar para decirte: «Oye tu, gracias por ser quien eres. Gracias por existir. Gracias por tu esfuerzo. Gracias por lo que eres capaz de hacer. Gracias por ser tan amoroso. Gracias por tu bondad, compasión y generosidad. Gracias por tus lágrimas. Gracias por tu sonrisa. Gracias por tus gestos. Gracias por tu malgenio. Gracias por tu perfección. Gracias por tus errores porque me han enseñado a ser mejor, a corregirme. Gracias por lo que no me gusta pero también gracias por tu belleza. Gracias por tus sombras porque sin ellas no podría ver la luz que existe en mi.»

Es posible hablarte a ti mismo como si estuvieras hablando con alguien más, reconoces lo mejor en los demás pero quien más lo merece eres tu. Quien más necesita escucharlo eres tu mismo. No estas solo, estas contigo mismo, ¡eres tu mejor compañía! Y es para toda la vida.
Dentro de ti existen muchas personalidades y también muchos seres de luz, la historia de tus antepasados, tus ancestros, tus etapas y tus propios aprendizajes hacen parte de ti. Eres muchos y a la vez eres uno. Si te hablas te escuchas. Si te agradeces sonreirás.

Date el primer lugar, agradécete por cada cosa que haces y programa tu sistema para ver el maravilloso amor que ya existe dentro de ti.

Cuando no estamos habituados a prácticas que no hemos aprendido durante nuestra vida, mi primera recomendación es que interactuemos con la emoción o sensación de bienestar que nos ofrece.

Comienza con pequeños gestos de agradecimiento, pueden ser frases cortas cada cierto tiempo. También puedes dar las gracias por pequeñas acciones en tu vida. Percibe y conéctate con esta sensación y relaciona cada acto de agradecimiento desde esta misma emoción, así se convertirá en un habito agradable que solo te producirá bienestar. Tu sistema podrá incorporarlo lentamente y asimilarlo fácilmente de manera muy natural.

También es importante que puedas escribir. Toma el primer papel que encuentres y comienza a escribir ya, esto te tomará un minuto y será suficiente. Realiza una lista de las cosas que tienes en tu vida que te llenan de felicidad. Escribe todo, piensa y siente en todo lo que tienes. Puede ser una persona, un objeto, tu mascota, dinero, salud, todo incluso lo más pequeño. Recuerda que todo es energía y todo suma.

Te pido que mañana al levantarte o antes de dormir, leas la lista en voz alta, cierra tus ojos, respira y sonríe, ¿será que tienes todo para ser feliz?

La naturaleza nos provee de una inmensidad de beneficios, y esto en realidad en un regalo divino y es parte de la creación a la que tenemos acceso, realmente ¿la estamos aprovechando? En el día a día de la ciudad podemos olvidar la existencia de estos espacios, es importante crear la oportunidad para visitar un parque, una reserva natural o pasar unos días a las afueras de la ciudad.

Asociamos las plantas con momentos de paz, tranquilidad, es el espacio perfecto para meditar, equilibrar el estres y sanar. También nos ayudan a mejorar situaciones de salud, algunas recetas con infusiones para resfriados y otras para curaciones son muy efectivas. Pero más allá de esto, quiero resaltar a continuación otro tipo de beneficios que obtenemos de la naturaleza.

1- Se incrementa la humedad en el aire, se hidratan las mucosas, la garganta y la piel. Las plantas son una fuente pura de oxígeno. Este elemento vital para los seres humanos, es emitido durante el día por las plantas y a su vez absorben el dióxido de carbono en el aire. Se recomienda especialmente para ambientes cerrados habitados durante el día, como en oficinas o lugares de trabajo. El aire también goza de una humedad regulada con plantas en el ambiente, debido a la transpiración de las mismas que evapora el agua. De esta manera, nos brindan un aire más puro y sano tanto para nuestras vías respiratorias como para nuestra piel.
Las plantas nos ayudan a regular las temperaturas extremas en invierno emitiendo calor, y en verano aportando sombra y humedad para una mayor frescura.

2- Una simple y pequeña flor entre los adoquines, puede detenernos en la rutina para admirar su belleza. Las flores impactan positivamente en nuestro estado de animo. Nos deleitan con su belleza despertando sensaciones, lo que nos ayuda a abrir los sentidos.

3- Tener plantas en el hogar, nos motiva a realizar actividades de jardinería, algunos estudios de The Huffington Post, revelan que la jardinería nos mantiene en forma, ya que para arreglar las plantas debemos ubicarnos y realizar movimientos como sentadillas, flexiones, estiramientos y fuerza, que nos ayudarán a mejorar los músculos corporales, la salud cardiovascular y aumentar la longevidad.

4- Actualmente es muy común cultivar alimentos en casa y consumir vegetales. No hace falta mucho espacio, basta con algunas macetas para tener aromáticas, verduras de hojas verdes y otras de porte pequeño y mediano.

Cuando aprovechamos los recursos que se nos han dado estamos abriendo nuestra energía a los regalos divinos del universo, permitirnos disfrutar de ellos es una manera de agradecer por lo que tenemos. En el espacio de conexión con la naturaleza o cuando tengas una planta cerca, siente su pureza y amor, cierra tus ojos y agradécele por existir. Ella te siente y te escucha.

Este es el listado que he preparado para ti, repítelo con amor y te llenarás de abundancia cada día.

1. Se te dio la oportunidad de vivir y puedes respirar, tu corazón late. Naciste y fue en este lugar perfecto para tu aprendizaje, tenías que estar justo aquí y justo en este momento.
2. Se te entregaron tus dones y puedes sentir, ver, escuchar, hablar o tocar. Admirar. Emocionarte. Tienes el poder de elegir, de decidir, de vivir experiencias, de aprender y de corregir. Puedes pensar.
3. Agradeces por tu salud física, porque aunque tengas alguna situación de enfermedad al pensar en que no es así programas tus células para eliminar lo que no te hace bien. Dile adiós, bendice tu vida y agradece por que estas sano.
4. Se te permitió elegir a tus padres antes de nacer, ellos son grandes maestros, no importan las circunstancias o quienes sean, ellos fueron los elegidos para tu proceso y por ellos estás aquí.
5. Se te dio una familia para toda tu vida, y amigos para algunos tiempos, personas que llegan y se van, todas con un mensaje para ti. También se te dieron ancestros, ya no están pero son parte de ti, tus abuelos, todos los que estuvieron antes de ti marcaron la línea de quien eres hoy.
6. Tienes la posibilidad de comer, de degustar, de disfrutar de los alimentos, de la inmensa variedad de sabores y de aromas. Se te dio lo necesario y más para satisfacer tus necesidades primordiales.
7. Nos han llenado de plantas y animales, agradecemos su esplendor, magnificencia, belleza y perfección y por lo que podemos obtener de ellos.
8. Disfrutas de las grandes obras de los grandes maestros. La música, el arte, las creaciones en la literatura. Los templos, museos y todo lo construido por el hombre. La tecnología. Los medios de comunicación y transporte.
9. Tienes una casa, puedes descansar cómodamente, tienes privacidad. Tienes la capacidad para trabajar y puedes elegir en qué. Puedes estudiar y aprender. Accedes al dinero para comprar lo que desees, y eres tu mismo quien lo hace según tu criterio.
10. Se te otorgó la posibilidad de amar, tanto a tu pareja como a toda la humanidad. Amar significa entregar y soltar y es incondicional. Recibes la oportunidad de ser feliz al lado de alguien, puedes construir un hogar y puedes tener hijos. Tus hijos también serán tus grandes maestros.
11. Eres simplemente tu, con tus luces y tus sombras, con tus imperfecciones o lo que no te gusta, con tu pasado y tus equivocaciones, mírate al espejo y date las gracias, eres maravilloso, valiente, eres perfecto, nunca lo olvides, ¡eres el milagro más grande!

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